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FUTBOL: GANO ALVARADO
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En un atractivo y emotivo partido de fútbol, Alvarado le ganó anoche
como local a El Linqueño por 3 a 2 y ahora buscará al menos un empate en
la revancha del sábado en Lincoln, para avanzar a las semifinales del
Torneo Argentino B. El conjunto marplatense sufrió durante el primer
tiempo a un rival bien plantado y con dos muy buenos delanteros, pero
reaccionó con coraje en el complemento para dar vuelta la historia y
llevarse un triunfo que festejó la muy buena cantidad de público que se
hizo presente anoche en el Minella.
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El Linqueño se encargó de ponerle un rápido freno a la enorme
expectativa generada en los hinchas de Alvarado, que llegaron en gran
número anoche al José María Minella. Porque a los 7', cuando el partido
todavía se estaba armando, con Alvarado buscando ser el protagonista, el
equipo visitante aprovechó un grosero error de Chiappa para adelantarse
en el marcador. Fue en un pelotazo frontal, con la defensa local
adelantada, en el que el arquero de los marplatenses pifió en su intento
por despejar y le dejó la pelota servida a Tallarico, que desde la
puerta del área definió con el arco vacío.
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De allí en adelante, más allá de la enjundia de los jugadores de
Alvarado para pelear cada pelota y la movilidad de Juan Sosa por
derecha, El Linqueño dominó el trámite, aún cuando no tuvo gran tenencia
de la pelota. Es que el visitante se mostró como un equipo bien
vertical, con dos delanteros muy picantes como Mauricio Germi (por
izquierda) y Juan Tallarico (como referencia de área).
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Así, con o sin pelota, El Linqueño siempre fue más y dispuso de unas
cuantas opciones más para ampliar la ventaja. Chiappa, en un par de
ocasiones, y un par de cierres providenciales de Erviti, cuando
Tallarico se aprestaba a definir, salvaron a Alvarado de un nuevo gol
visitante.
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El equipo de Noto apenas contó con un remate de Sosa, quien entrando al
área, por derecha, buscó sorprender por arriba a Portigliatti desviando
su remate por centímetros. De todos modos, el 0-1 encontra al cabo de
los primeros 45' pareció ser buen negocio para un dueño de casa que fue
ampliamente superado por la visita.
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Para el complemento, Noto, que ya había apostado por una formación
ofensiva desde el arranque, arriesgó más aún con el adelantamiento de
Ischia a la zona de volantes, soltando a Cornejo como enganche definido.
Alvarado pasó así del 4-3-3 del primer tiempo a un 3-3-1-3.
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Las variantes, sin embargo, no le daban la profundidad buscada a
Alvarado. Apenas una jugada de Cornejo, dentro del área, que terminó con
un remate a las manos de Portigliatt, a los 8'. El Linqueño siguió
igual, agazapado pero desperdiciando chances increíbles de contragolpe
(con Germi más certero otra hubiese sido la historia).
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A los 9' Dierckx entró a la cancha por Tambussi y Alvarado, quizás
demasiado rápido, se jugó a todo o nada. No obstante, la osadía de Noto
tuvo su premio y en un abrir y cerrar de ojos, el partido tuvo un vuelco
propio de la apasionante final del básquetbol que animan Peñarol y
Obras Sanitarias. Es que el equipo local avisó con siendas jugadas por
los costados, elaboradas por Sosa y Cornejo por derecha y por el propio
ex San Lorenzo y Galeano por el sector opuesto. La segunda terminó en un
córner que ejecutó Cornejo, desde la derecha, al primer palo. Dierckx
anticipó de cabeza y cruzó el remate para poner el 1 a 1. Apenas un
minuto había pasado, cuando el mismo Dierckx convirtió el segundo, otra
vez de cabeza, tras buena maniobra de contra armada con Galeano.
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El ex Banfield estuvo cerca de aumentar con Galeano y también con
Dierckx. Pero cuando el estadio era una caldera El Linqueño volvió a
asestar otro golpe a la mandíbula. Germi se fue por derecha y tiró un
centro que fue conectado con un tremendo cabezazo por Tallarico para
volver a poner las cosas como al principio.
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A esa altura ya se había armado un partidazo en el Minella. Y lejos
estaban de agotarse las emociones. Porque a los 32' Dierckx desbordó por
derecha y metió el centro preciso, bajo, para que Galeano, de
atropellada, conectara para poner otra vez a los suyos al frente en el
marcador.
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Recién entonces Alvarado se tranquilizó. Buscó sacarle vértigo al
partido, tomar mayores recaudos aún con gente no acostumbrada a defender
en cancha y se quedó con un triunfo festejadísimo ante un muy buen
equipo que seguramente buscará revancha el sábado en Lincoln. Pero esa
será otra historia. Quizás tan apasionante como la de anoche, que
terminó con final feliz para Alvarado.
Fuente: La Capital