domingo, 8 de enero de 2012

DAKAR:

BUENOS AIRES.- Alejandro Patronelli se adjudicó ayer la séptima etapa del Rally Dakar 2012 en la categoría cuadriciclos, y de ese modo se convirtió en el nuevo líder de la clasificación general de la especialidad.

El menor de los hermanos Patronelli (Yamaha) recorrió el especial Copiapó-Copiapó en 4 horas, 36 minutos, 16 segundos, siendo escoltado por el chileno Ignacio Casale (Yamaha), a 16m 10s, y el uruguayo Sergio La Fuente (Yamaha), a 33m 59s.

La noticia de la jornada fueron los retrasos que sufrieron Tomás Maffei (el ex líder de la clasificación general) y Marcos Patronelli, a causa de problemas mecánicos.

Maffei terminó la etapa en el sexto lugar (a 54m 28s) y quedó segundo en la general; mientras que Marcos Patronelli llegó décimo segundo en la etapa (a 1h 20m 08s) y es tercero en la general.

En motocicletas el español Marc Comá se quedó con la etapa desarrollada en Copiapó, aunque el francés Cyril Despres, que arribó segundo, continúa al frente en la general.

Comá realizó el mejor tiempo, con 3 horas, 51 minutos y 35 segundos, mientras que Despres culminó en el segundo lugar, a 2m 03s del español. Despres lidera la clasificación general con una ventaja de 7m 48s sobre Comá.

El argentino Javier Pizzolito quedó relegado por problemas mecánicos que sufrió en el kilómetro 290 del recorrido.

Y el chileno Francisco 'Chaleco' López (Aprilia) se retiró del Dakar debido a un esguince en la rodilla derecha tras sufrir una caída en la etapa de ayer.

Entre los autos, el qatarí Nasser Al-Attiyah (Hummer) ganó la etapa especial, en tanto que el francés Stéphane Peterhansel (Mini) continúa liderando la clasificación general.

Al-Attiyah finalizó la etapa en 3 horas 26 minutos 57 segundos, siendo escoltado por el estadounidense Robby Gordon, a 7m 30s, y Peterhansel, a 7m 53s.

El francés Peterhansel encabeza la clasificación general con un registro de 15 horas 32 minutos 53 segundos.

El argentino mejor clasificado fue Lucio Alvarez (Toyota), quien finalizó décimo segundo, a 50 minutos 21 segundos del vencedor, y a su vez ocupa actualmente la novena posición de la general, a una hora 41 minutos 38 segundos, de Peterhansel.

Al cierre de esta edición se espera el arribo de varios competidores, entre ellos los marplatenses Omar Gándara y Dante Rotta (oriundo de Pehuajó para radicado en la ciudad).

El holandés Gérard De Rooy, por su parte, venció entre los camiones y amplió la diferencia con su escolta en la general.

El piloto holandés de Iveco completó el trayecto que inició y terminó en Copiapó, Chile, en 4 horas, 20 minutos, 32 segundos, aventajando al checo Ales Loprais (Tatra), por 3m 59s.

En la clasificación general De Rooy (18h 05m 15s) amplió su ventaja con respecto a su más cercano perseguidor de poco más de cuatro minutos a casi dieciocho.

Los competidores tendrán hoy jornada de descanso, y mañana correrán el tramo Copiapó-Antofagasta de 209 kilómetros de carrera pura.

Una fiesta en el desierto de Atacama

Aunque pueda parecer extraño ayer se vivió una jornada de fiesta en medio del desierto por el Rally Dakar 2012. Miles de chilenos se acercaron hasta Copiapó, incluso acampando algunos de ellos desde el día anterior, para celebrar uno a uno la llegada en competencia de los pilotos, en especial de los créditos locales.

Un día que comenzó con temperaturas muy bajas rondando el 0º se puso en movimiento con la largada de las motos y los quads a eso de las siete y los autos y camiones a las nueve de la mañana.

Rápidamente, las nubes cedieron paso al sol, que comenzó a calentar el día hasta llegar a los 36º a las 15, preciso momento en que las primeras motos, la de Marc Comá y Cyril Despres bajaron la duna de más de mil metros para en un spring final deleitar a más de cinco mil espectadores que aguardaban en el último tramo antes de la meta.

Uno de los momentos de mayor emoción se dio al llegar el ídolo chileno, "Chaleco" López, aunque la tristeza los invadió al enterarse en ese mismo instante que por razones de una lesión en su rodilla no podría continuar corriendo.

Luego la algarabía volvió al ver llegar en sus quads a los hermanos Patronelli, sorprendiéndonos con semejante recibimiento ya que fueron saludados con bocinazos como si se tratara de créditos locales.

La llegada inesperada de los autos en razón de los tiempos de competencia se dio con Robby Gordon, quien literalmente se desprendió de la cima de la duna para caer unos metros más abajo. Cual esquiador que baja la ladera de la montaña en slalon, el Hummer de Robby descendió de lado a lado de la duna, acelerando aun más, deleitando a todos con su máquina anaranjada.

A partir de allí la sucesión de Mini Couper bajando prolijamente la duna no hicieron otra cosa más que dar paso a una secuencia de motos, quads, autos y camionetas que, con el aplauso de la gente, cerraron una etapa que según los mismos pilotos era para pasarla y no correrla, preservando así los vehículos para acondicionarlos y seguir vivos en la etapa a Antofagasta.

Párrafo aparte para los camiones. Semejantes moles desplomarse literalmente duna abajo, con el bramido de sus motores, estremeció a más de uno e hizo que muchos inconscientes arriesgaran sus vidas durante toda la tarde, ubicándose casi sobre el paso de los vehículos.

Hemos sobrevivido ya al segundo día en el desierto de Atacama. Sólo resta descansar para recuperar energías y reparar vehículos, teniendo en cuenta el descanso de hoy.

Considerando su fama, el desierto nos ha tratado con benevolencia, en especial su gente, pueblo chileno que nos ha atendido de maravillas, haciéndonos sentir en todo momento como en nuestra propia casa.

República de Chile, que el año entrante tendrá su propia fiesta de cierre del Dakar en la ciudad capital, Santiago. Brindemos por que la fiesta continúe en suelo sudamericano y nuestro país tenga también su etapa Dakar 2013.

El sol ha comenzado a descender en el desierto Atacama y las primeras luces sobre la cima de la duna en la noche empiezan a brillar, iluminando el camino de llegada a la meta de los competidores retrasados. Muchos quedaron fuera de este Rally en la etapa Copiapó-Copiapó. Quienes continúen o no, saben que sólo el hecho de haber llegado hasta aquí ha sido mérito más que suficiente como para sentirse inmensamente orgullosos de lo actuado.

Nadie que no haya experimentado al menos una vez el Dakar podrá jamás decir que no ha habido aquí muestras de coraje, valentía, decisión, esfuerzo y corazón para llegar.