domingo, 21 de julio de 2013


BASTA DE VIOLENCIA

Una interna que mata

    La barra de Boca, bajo la lupa.

    Dos muertes más en el fútbol, ahora por una balacera increíble de barras de Boca antes del partido suspendido con San Lorenzo. Breve resumen de lo que está pasando hoy en La 12, con sus dos líderes presos y una facción no oficial de Lomas que pelea por el cetro.

    La interna de La 12 la viene contando día a día Gustavo Grabia en Olé con lujo de detalles. Con las barras hay apoyo político, hay apoyo dirigencial, hay connivencia, obviamente; si no, no seguirían como siguen. Y en el caso de Boca, el gran tema es que los dos líderes de la oficial, Mauro Martín y Maximiliano Mazzaro, están detenidos.
    Desde el 7 de enero, cuando Martín (el 1) fue preso por el crimen del vecino de su cuñado, y desde que Mazzaro quedó prófugo y luego fue a la cárcel, todo se complicó. Quedaron como líderes, entre otros, nombres como Cristian Fido Desbaux (de la facción San Martín), el Loco Luis Arrieta (Caseros), Cristian Garro, Cacho Otazú y Carlos Santa Cruz (Carlitos de Virreyes), y de afuera vieron el que era el momento oportuno para pegar la vuelta.
    Ante el debilitamiento de La 12 oficial por los dos líderes detrás de las rejas, quien intenta volver con su gente es Rafa Di Zeo, quien dirigió a la barra hasta el 2007. Y ahí se meten en la pelea por el paraavalanchas. Ya en agosto del año pasado quisieron copar la parada en Santa Fe y no pudieron, aunque hubo una balacera infernal en la ruta que tuvo heridos de bala como Mauro, Fido y el Loco Luis. Y en enero, en un superclásico consiguieron quedarse ellos con la popular. Esta facción de Di Zeo, los de Lomas de Zamora, lamentablemente piensa seguir dando pelea. Y lo peor es que entre barras, vale todo.
    "Con Mazzaro y Martín detenidos, sabíamos que podían generarse otros episodios para volver a disputarse la barra. Por eso venía insistiendo en estos partidos sin visitantes, porque en estas peleas hay disputa de cuestiones económicos", explicó el Secretario de Seguridad, Sergio Berni. Y la guerra no para...