sábado, 18 de enero de 2014

El Gobierno reconoce preocupación por la ausencia pública de Cristina

Cristina Kirchner lleva más de un mes sin hablar en público. Su ausencia genera vacío en un país acostumbrado a un intenso protagonismo presidencial. Ministros y funcionarios insisten, para disipar dudas y rumores, en que ella está detrás de las principales decisiones. En efecto tuvo varias audiencias en la Casa Rosada. Pero en el Gobierno también reconocen lapreocupación creciente por los efectos que la ausencia genera en el liderazgo del propio kirchnerismo en un año con dificultades económicas y frente a la aceleración de la carrera por la sucesión.

Ayer ingresó a la sede gubernamental pasadas las 17.30, y se reunió con el titular de la AFIP,Ricardo Echegaray, con la ministra de Industria, Débora Giorgi, con el titular del Banco Central, Juan Cárlos Fábrega, con el jefe de la ANSES, Diego Bossio, con el diputado camporista Andrés “el Cuervo” Larroque y el ministro de Economía, Axel Kiciloff. La agenda exhibe sus prioridades.
Dos funcionarios que la vieron en las últimas dos semanas dijeron que está muy preocupada por la escalada del dólar blue y por la caída de las reservas del Banco Central. Pero que se la notó alejada de los detalles cotidianos de la gestión. La economía y los conflictos sociales son las dos obsesiones que hoy tiene la Presidenta. Y eso explica cómo cambió su círculo íntimo. Además de Kicillof y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, la jefa de Estado recibe con frecuencia a su jefe de Gabinete, Jorge Capitanich (que suele meter mano en la economía) y a su secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, influyente hombre del kirchnerismo desde el origen de ese espacio político. Al resto de los miembros del gabinete los contacta por teléfono.
Sin embargo, ninguno de los miembros del gabinete puede explicar a ciencia cierta por qué el último discurso oficial de la jefa de Estado fue el 10 de diciembre, en el homenaje por los treinta años de recuperación de la democracia. Sobre todo, en una presidenta que antaño era adicta al atril y a las cadenas nacionales.
Su ausencia disparó los rumores más disparatados: desde que se desmayó en el Otamendi cuando vio a su madre, hasta que pedirá licencia el 15 de marzo para tratarse en el exterior su estado de salud. 
Además, hay quienes afirman que está cansada, que quedó muy asustada luego de la operación de octubre, cuando le drenaron un hematoma craneal, y que prefiere evitar las situaciones de estrés estando más distante que lo normal de las funciones cotidianas.

“Quiere terminar su mandato y quiere irse a su casa”, confió un funcionario