lunes, 9 de julio de 2012

Mar del Plata, la ciudad sin clásico

A quince años del último Aldosivi-Alvarado. Los futboleros marplatenses sufren la falta de un partido que genere la atención de propios y extraños. Los portuenses y los del ex barrio de Mataderos animaron los últimos, durante la década del 90. En la edición de hoy de papel, recuerdos, datos y curiosidades de un choque que añoran todos.


Aldosivi y Alvarado animaron los últimos grandes clásicos futboleros de la ciudad.
por Víctor Molinero
Newell's-Central en Rosario, Talleres-Belgrano en Córdoba, Estudiantes-Gimnasia en La Plata, Atlético-San Martín en Tucumán, Colón-Unión en Santa Fe y muchos otros clásicos paralizan ciudades a lo largo y ancho del país. Generan tal expectativa que no sólo los hinchas de los equipos involucrados lo viven de manera especial sino que los imparciales suelen sumarse a la fiesta.
Mar del Plata supo tener partidos así. Los Quilmes-Independiente del 30 al 65, los San Lorenzo-Kimberley del 65 al 85 o los Aldosivi-Alvarado de los 90.
Pero hace rato que la ciudad no tiene un partido de fútbol entre dos equipos del pago que concite la atracción de propios y extraños. Más precisamente quince años.
La última vez, el 10 de agosto de 1997, duró menos de media hora en la cancha de River, hasta que el árbitro Jorge Di Salvo decidió suspenderlo por falta de garantías a raíz de los incidentes provocados por los hinchas de ambos equipos. Corría la duodécima fecha del torneo marplatense de primera división. Días después el Tribunal de Disciplina decidió darle por ganado el partido a Alvarado por 1 a 0. Desde entonces, nunca más volvieron a enfrentarse.
Porque la Liga Marplatense de Fútbol, agobiada por los reiterados incidentes que se generaban en cada clásico, decidió cortar por lo sano y bifurcó los caminos de ambos. Les dio plaza fija en torneos nacionales de ascenso, los marginó del campeonato local, les permitió volver luego pero fusionados con otros clubes que tenían que poner nombre y camiseta... No hubo chance de que sus caminos se cruzaran en la Liga local, que perdió así el único partido convocante que le quedaba. Y deportivamente no hicieron los deberes (fundamentalmente Alvarado) como para reencontrarse en algún campeonato de ascenso. Ni siquiera hubo acuerdos para jugar algún amistoso de pretemporada.
El último gran clásico
Si bien siempre Alvarado y Aldosivi fueron de los equipos más convocantes en la ciudad, durante muchos años sus enfrentamientos no revistieron la categoría de clásicos.
El primer enfrentamiento oficial se produjo el 23 de mayo de 1965, meses después de que Alvarado llegara por primera vez en su historia a la categoría principal del fútbol marplatense. Fue en la cancha de Ministerio, donde Aldosivi era local y terminó empatado sin goles. Un buen punto para el "benjamín", en la fecha inicial del campeonato.
Recién en el séptimo enfrentamiento entre ambos, el 16 de julio de 1967 se produjeron los primeros incidentes graves. Fue en Ministerio, por la octava fecha del Oficial, en un electrizante empate en tres goles que se jugó ante una gran concurrencia y que terminó con una batalla campal y el saldo de un herido de arma blanca.
Sin embargo, si bien ambos clubes siguieron arrastrando muchísima gente a la cancha, afortunadamente los ánimos se aplacaron y los siguientes enfrentamientos no pasaron del folklore del fútbol.
Las luces se las llevaban usualmente los duelos entre San Lorenzo y Kimberley, dominadores del fútbol lugareño por entonces.
Pero hacia finales de los 80, con la pérdida de popularidad de "verdiblancos" y "rojinegros", fue creciendo la intensidad entre los duelos de los equipos que representaban a dos barriadas importantes: Mataderos y el Puerto.
El 15 de noviembre de 1987 fue el último partido que Aldosivi y Alvarado jugaron sin generar una expectativa singular. Fue por la séptima fecha del octogonal final, a la que ambos llegaron sin chances de ganar el reducido. En cancha de River y en un partido disputado "en familia" según la crónica del día siguiente de LA CAPITAL, Aldosivi se impuso 1 a 0 con gol de Bustos.
Como muestra de la falta de interés que generó aquel duelo, vale el anuncio de este diario, que destacó el Quilmes-Kimberley como el duelo saliente de la fecha y relegó a un modesto espacio el convite para aquel Aldosivi-Alvarado.
Para el siguiente duelo ya comenzó a surgir una rivalidad mayor. Y en la semana previa de aquel 3 de julio de 1988 mucho se habló del gran operativo de seguridad que se iba a montar para el cotejo que finalmente se jugó en estadio San Martín. Aquella vez sí el partido se robó todas las miradas. Fue por la novena fecha del Torneo Clasificación y Aldosivi goleó 4 a 1 con dos goles de Bustos, uno de Burgos y otro de Simone. Montecchia había descontado para Alvarado. Lamentablemente, a la salida de la cancha, las hinchadas se cruzaron en las adyacencias. Y ya nada volvió a ser igual.
La rivalidad creció más aún cuando sobre finales de ese año, la hinchada de Alvarado decidió tomar parte para ir al San Martín a apoyar a Deportivo Norte en los juegos que definían al campeón contra Aldosivi.
Es que Norte había ganado el Clasificación y Aldosivi el octogonal. Los de La Perla, con pocos seguidores, ganaron 4-1 el primer duelo en el San Martín. Pero durante y después de ese partido, los hinchas del equipo portuense y los de Alvarado que habían asistido para apoyar a Norte se cruzaron feo. Hubo incidentes importantes fuera de la cancha. Afortunadamente no se registraron problemas extrafutbolísticos en los otros dos duelos, la revancha que ganó Aldosivi (1-0) y el "bueno" que finalmente terminó consagrando a Deportivo Norte (que ganó 1-0) y que le permitió jugar aquel recordado Torneo del Interior que terminó con la caída por penales frente a Nueva Chicago.
Populares y campeones
Desde entonces, Aldosivi y Alvarado no sólo fueron los equipos más populares de la ciudad sino que se encargaron de alimentar la rivalidad con el armado de planteles que año tras año se disputaban la conquista del título. Allí sí nació el verdadero clásico. Jugaron una vez en el 89, cuatro en el 90, dos en el 91, cinco en el 92, dos en el 93, cuatro en el 94, dos en el 95 (por el Torneo Argentino A), dos en el 96 (por una plaza a la B Nacional) y uno (de apenas 30') en el 97.
Fueron pocos años pero dejaron una huella grande.
Los de Aldosivi atesoran como recuerdos imborrables el 13-0 del 94 y los dos cruces del 96 por una plaza en la B Nacional que terminaron con sendos 2-0 para los portuenses .
Y los de Alvarado no se olvidan de los épicos triunfos del 90 (el último, por penales, le valió el título y el pasaje al Torneo del Interior), ni de los dos del 95 por el primer Torneo Argentino A.
Las historias de esos duelos apasionantes van quedando viejas. Pasaron quince años de la última vez. Y si bien no volvieron a verse cara a cara, está claro que son los únicos equipos que, de enfrentarse, pueden concitar la atención de todo el planeta futbolero de la ciudad. En eso nada ha cambiado. A la distancia, aún en categorías distintas, siempre se miran de reojo.
Porque aún cuando algunos de Aldosivi insisten con que su clásico rival es Talleres, a la hora de contentarse o alegrarse por penurias o festejos ajenos, el apuntado siempre es Alvarado. "Che, cómo salieron los 'terneros'" le preguntaron a este cronista en más de una oportunidad dirigentes o personas muy allegadas a Aldosivi. Y nunca esa curiosidad se vio cuando en la misma jornada el que jugaba en otra cancha era Talleres.
Los de Alvarado, quizás por no tener previamente un duelo tan picante en su haber (los Aldosivi-Talleres, en otra época, sí fueron clásicos), tienen menos pudor en reconocer a Aldosivi como el rival a vencer.
Lo cierto es que ni unos ni otros pudieron volver a disfrutar de "ese" partido tan especial. Por las "macanas" de algunos hinchas, la impericia de dirigentes para organizarlo y de futbolistas para igualar a los equipos en la misma categoría.
Hoy, con el reciente ascenso de Alvarado, una sola divisional los separa. Queda, de momento, la chance de un amistoso de pretemporada. Si se toman los recaudos necesarios, como en todas las ciudades mencionadas al comienzo de esta nota, ¿por qué privar a la ciudad de un partido que se extraña?
Fuente: Diario La Capital