lunes, 24 de junio de 2013

RIVER

Bajó para subir

Trezeguet aplaude una jugada de su equipo.

Trezeguet disputó 37 partidos en River y metió 17 goles, dos de ellos decretaron el ascenso del Millo a Primera. David, hincha del club, llegó para BN, fue capitán y referente en el equipo de Almeyda. Cada vez que la metió, el equipo no perdió.

Ahí viene Ramón y ahí se va David. Luego de que el Pelado Díaz le comunique a Trezeguet que no lo tendrá en cuenta para la temporada que viene, Olé hace un repaso de cómo le fue al francoargentino en el club del que es hincha. Volvió para la segunda mitad de la B Nacional, se consolidó en el equipo de Almeyda, se calzó la cinta de capitán y demostró que su clase que lo llevó a ser campeón mundial seguía vigente. Fueron 17 goles en River: dos de ellos sirvieron para decretar el ascenso a Primera y tres en la máxima categoría del fútbol argentino. No llegó a llenar el mote de ídolo, pero dejó su huella.
A principios del 2012, la contratación de un jugador que supo tener en manos la Copa del Mundo hizo ruido en los pasillos de Núñez y de todo el fútbol argentino. Trezeguet llegó como la figurita difícil del álbum. De a poco fue entrando en la cabeza de Almeyda y fue ganando terreno, lugar y protagonismo. Tanto es así que fue capitán y voz del equipo. Y lo tradujo en goles. Debutó contra Racing en Mar del Plata, por el torneo veraniego, y con festejo. Su primera vez de manera oficial fue ante Chacarita y en el segundo partido ya la metió, a Independiente de Mendoza. Volvió a convertir contra Desamparados, Defensa y Justicia (dos), Deportivo Merlo, Ferro (dos), Quilmes (Copa Argentina), Instituto, Gimnasia de Jujuy, Atlético Tucumán (dos) y Almirante Brown (dos). Este último doblete permitió el ascenso tan esperado por los hinchas. Y hubo para todos los gustos, como la volea a los de Caballito en el Monumental, el lujo contra los tucumanos o la definición ante la Gloria en la pelea por la punta del torneo. Fue el segundo top scorer del equipo, a seis de Cavenaghi.
En Primera y con Matías en el banco siguió siendo emblema y bandera, pero su nivel no fue el mismo. Apenas un festejo (vs. Newell’s) y muchas dudas. Se fue Almeyda, llegó Ramón Díaz y el ex Juventus siguió en el equipo, aunque de a poco fue perdiendo esa seguridad y entró en una incertidumbre que le jugó en contra. Hasta aparecieron algunas banderas en su contra (vs. Lanús). River trajo delanteros -Luna, Mora e Iturbe- y David tuvo competencia. Festejos contra Estudiantes y Colón (el último, allá por marzo) completan la estadística. Lesión, operación y chau. No hay retorno.
Más allá de los números, el andar de Trezeguet (35 años) por el club fue de mayor a menor. Se bancó la adaptación y hasta el runrún de que no se llevaba bien con Domínguez y Cavenaghi, jugadores que se terminaron yendo. Fue ganando terreno en el corazón del hincha, pero no llegó a ser el ídolo que se esperaba. Dentro de la cancha, un señor: apenas tres amarillas en 37 partidos y ninguna expulsión. No hay que dejar de lado que los demás delanteros de River no rindieron como se esperaba. Ni Luna, ni Funes Mori, ni Mora, ni Iturbe se convirtieron en indiscutibles; pero David peleó de afuera, sin jugar. Un dato para el cierre: cada vez que la metió, River no perdió; ganó 11 y empató dos.