miércoles, 16 de junio de 2010

Historia de los Mundiales

El hincha que abrazo con el alma a Fillol y Tarantini
Víctor Dell"Aquila se hizo famoso con la foto que tomo Ricardo Alfieri (padre) en la final del mundial 78
Ya se habían jugado los 30 minutos adicionales tras el empate en un gol. Ya Mario Alberto Kempes había marcado su segundo gol del partido y Daniel Bertoni aportado el suyo para la victoria final de la Argentina sobre Holanda por 3 a 1. Ya el árbitro italiano Sergio Gonella había pitado el final del partido y consagrado al equipo nacional como el campeón del mundo. Era una la tarde fría del 25 de junio de 1978.
Alberto Tarantini se dejó caer sobre el césped del estadio Monumental. Se persignó de rodillas y luego corrió hacia donde estaba Ubaldo Fillol. segundos después apareció Víctor Dell'Aquila con las mangas de su pulóver acompañando el compás de su carrera. El hincha se fundió en un abrazo con el defensor y el arquero campeones. Nacía "El abrazo del alma".
El hincha del abrazo del alma
"Terminó el partido y salí corriendo a buscar a Tarantini. Cuando lo encuentro lo veo cerca de Fillol, los vi a los dos abrazados y compartí ese momento histórico. Nos abrazamos los tres", recuerda hoy Víctor, 32 años después y con la foto que inmortalizó el recordado Ricardo Alfieri (padre) y que le obsequió personalmente. "Con todo cariño le dedico a Víctor mi mejor foto del Mundial 78. Ricardo Alfieri", dice la dedicatoria. El fotógrafo sabía que tenía una imagen histórica tal vez, la más recordada de la consagración argentina. Por eso lo buscó hasta encontrarlo en su casa de Solano, luego de rastrearlo entre los asiduos concurrentes a la Bombonera, donde Víctor, colgado de los paravalanchas, pasaba los domingos de fútbol.
Víctor sufrió la amputación de sus dos brazos cuando tenía 12 años luego de un accidente en el que pudo morir electrocutado. Su abrazo con el alma y el oportunismo de Alfieri lo convirtieron en un hincha especial, aunque él no lo siente así. "Tuve la suerte de vivir ese momento histórico, pero yo estaba festejando un Mundial, nada más. Cuando festejé sólo le di valor al triunfo, no fui mucho más allá", responde.
Después del accidente, cuando sólo era un niño, tuvo que aprender a vivir de nuevo. "Yo le dije al médico '¿para qué me deja vivir?', y el me respondió: 'vos le tenés que devolver la vida a tu vieja' y eso fue mi mejor ayuda psicológica".
La foto que lo tiene como uno de los protagonistas recorrió el país y el mundo. Lo acercó más al fútbol, su devoción, y a Boca, su pasión. Siendo sólo un hincha apareció en los libros de historia futbolera y muchos de los campeones de 1978 lo tuvieron presente. Hoy ostenta una camiseta firmada por Fillol, Jorge Olguín y Omar Larrosa. Por eso el fútbol también se convirtió en su terapia. "Me ayudó para escapar del problema. Yo juego y todos los domingos tengo que estar en contacto con el fútbol". Así aprendió a vivir y hace cosas que resulta difícil imaginarlas en una persona que no tiene brazos como jugar al ping pong o al pool y tener un trabajo digo en una empresa de colectivos.
¿Se hizo famoso? No mucho. Sólo apareció en varios libros y revistas y le hicieron algunas notas televisivas. ¿Hizo dinero con la foto? Tampoco. Vive en una casa sencilla en Solano, con su esposa Gilda y sus hijos Mariano y Víctor, con un lindo auto -que pudo comprar con licencia de discapacitado- y rodeado de camisetas, trofeos y fotos con ídolos de Boca, como Diego Maradona.
Alguna vez viajó con la hinchada de Boca a Brasil y estuvo "hasta siete días en un bondi" para ver al xeneize. Disfruta de la selección y de los mundiales aunque ninguno como el de 1978. Dice ser un hincha más, aunque siempre será el hincha que abrazó con el alma.
Mauro Alfieri, fotógrafo de La Nación y nieto de Ricardo Alfieri, recuerda la foto que se convirtió en una postal del Mundial 78.