sábado, 16 de abril de 2011

SAN LORENZO 1 - LANUS 1

Optimista del Goltz

San Lorenzo erró situaciones por todos lados, ganaba 1-0 gracias a Menseguez, pero apareció el más temido: Paolo dijo empate. Así, el Ciclón perdió la oportunidad de ponerse escolta de River.

Si el final del primer tiempo, en el que San Lorenzo generó por todos lados y en el que Agustín Marchesín no sabía cómo su red todavía no se había inflado, le había dado a Ramón Díaz un motivo para que su pelo se tornara blanco de canas por las situaciones desperdiciadas, el empate de Paolo Goltz fue una razón para que éstas comenzaran a caerse de a mechones. Su equipo era, literalmente, un Ciclón y Lanús, un sometido a esos impulsos. Esa definición goleadora del defensor, cuando el Grana no engendraba ni un poco del fútbol que se le supo ver, terminó siendo condena.

Porque San Lorenzo fue más, sí. Pero no fue hasta el ingreso de Leandro Romagnoli, as del pase, que en el Bajo Flores se secaron las gargantas. Ese pase milimétrico, calculado, en la primera bocha que tocó. La fiel demostración de que los habilidosos, los pensantes, esos cerebros en peligro de extinción en estos pagos, minutos más, minutos menos, siempre deben estar. Un toque de distinción el del Pipi. Que terminó haciendo que toda esa electricidad de Juan Carlos Menseguez, por fin, se descargara en forma de gol.

A esta altura, el 1-0, premio tardío para Ciclón superior en el trámite, le quedaba corto al partido. Ya había hecho lo suyo el improvisado Sebastián Luna por izquierda. Ya había errado Pablo Velázquez, una de cabeza y otra clarísima cuando la convicción de Cristian Tula lo dejó solito y solo bajo los tres palos. Ya, también, Giancarlo Carmona había podido definir con la frente y Jonathan Bottinelli aprovechar un rebote en el área chica. Todos sufrieron el mismo destino: fallaron.

Los de Gabriel Schurrer propusieron lo mínimo que podían proponer después de que el Rayo la tocó por encima de Marchesín. Les bastó con ese centro de Mario Regueiro y el ingreso por atrás de ese fantasma que estaba asechando desde las tinieblas. Otra vez él. Ese tiene de hijo a San Lorenzo (ya le había hecho tres goles con Huracán), lo tomó por sorpresa y dijo que la historia era empate. En ese contexto, con tantos goles frustrados, tantos gritos que no fueron, él sí que fue un optimista del Goltz.

Fuente: Diario Olé